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¿Es mi proyecto innovador?

INNOVACIÓN. Pero ¿QUÉ es innovación? y ¿CÓMO sé si lo que yo quiero hacer lo es?

 

La innovación, en palabras de la propia Comisión Europea, es “producir, asimilar y explotar con éxito la novedad en los ámbitos económico y social”.

La propia Comisión en otro comunicado también la define como la

renovación y ampliación de la gama de productos y servicios, y de los mercados asociados, la instauración de nuevos métodos de producción, suministro, y distribución; la introducción de cambios en la gestión, la organización del trabajo, así como en las condiciones de trabajo y las calificaciones de los trabajadores.
 

 

El manual de Oslo de la OCDE recoge la siguiente definición de la innovación: 

utilizar el conocimiento, y generarlo si es necesario, para crear productos, servicios o procesos que son nuevos para la empresa, o para mejorar los ya existentes, consiguiendo con ello tener éxito en el mercado.
 

Una definición que resulta clarificadora, al recoger todo el abanico de elementos que pueden considerarse innovación, es la de Michael Porter. En ella, el término innovación... 

incluye mejoras en tecnología y mejores formas de hacer las cosas. Se puede manifestar en cambios en productos, cambios en procesos, nuevos enfoques de marketing, nuevas formas de distribución, nuevos alcances. Los innovadores no sólo responden a las posibilidades de cambio, sino que fuerzan para que se produzca más rápido.
Gran parte de la innovación, en la práctica, tiene un carácter muy básico e incremental más que un carácter radical. Depende más de la acumulación de pequeños avances y reflexiones que de grandes descubrimientos tecnológicos. A menudo necesita de ideas que no son nuevas pero que nunca se han potenciado con fuerza. Resulta tanto del aprendizaje organizacional como de actividades formales de I+D. Y siempre necesita inversiones en el desarrollo de capacidades y conocimiento y, habitualmente, en activos y en marketing.